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¿Por qué los cerveceros deberían estar en contra de las micheladas y sus derivados?


 

Los mexicanos tenemos un gran predilección por los sabores picantes y condimentados; le ponemos limón, sal o salsa a casi todos nuestros platillos típicos, y la cerveza, al ser una de las bebidas más populares de nuestro país, no podría ser una excepción. No por nada existen las micheladas, los clamatos, las gomichelas, las cubanas y demás modalidades de “aderezar” las cervezas. Pero a pesar de que para la gran mayoría la combinación de salsas y jugos con cerveza es perfecta, para los verdaderos cerveceros es casi un insulto.

 

Para poder experimentar una cerveza al 100%, desde su aroma a su sensación en el paladar, no se le debe agregar ningún aditivo, ya que el limón, o cualquier tipo de salsa opaca todos los esfuerzos de los que se dedican a hacer la cerveza.

 

 

Los maestros cerveceros miden a la perfección cada uno de los ingredientes que componen a la cerveza; desde el pH del agua con la que se hace, hasta la temperatura a la que se cocina, sin olvidar el tipo del lúpulo que le dará un aroma y sabor especial al estilo que se prepare, todo para obtener un nivel de IBU y de ABV de acuerdo a sus estándares. Y cuando se le agrega algún aditivo, estas propiedades se pierden.

 

Por ejemplo, cuando pides una cerveza pilsner o vienna, ya sea una Victoria, una Indio, una Corona o una Tecate, el sabor y amargor que aportan los lúpulos, al igual que los aromas frutales, se pierden una vez que le agregas limón, salsa inglesa o maggie, ya que el potente sabor de estos “aderezos”, opaca el de cualquier cerveza del estilo.

 

 

El problema no es tanto probar estas combinaciones, sino en tomarlas sin disfrutar previamente el sabor de las cervezas por si solas, ya que ignoras el trabajo de los maestros cerveceros que han perfeccionado sus recetas a lo largo de mucho tiempo.

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