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La Ley de la Pureza Alemana


La Reinheitsgebot, que muchos conocen como La Ley de la Pureza Alemana, es una serie de regulaciones entorno a la producción de cerveza. Se trata de una manera en la que los alemanes prevenían el incremento de los precios del trigo y el centeno, para que así los productores de cerveza no compitieran con los panaderos y el pan se mantuviera a precios asequibles en tiempos de hambre.

 

 

Se cree que estas regulaciones, implementadas en 1516, también tenían un rol proteccionista, ya que las cervezas del norte alemán contenían aditivos que no estaban presentes en las que se producían en otras partes del territorio. Por eso mismo, los ingredientes que se declararon esenciales para la producción de una cerveza fueron tres: agua, cebada y lúpulo.

 

No obstante, esta regulación de ingredientes cambió a través del tiempo; por ejemplo, años más tarde se aclaró que la cebada debía ser malteada, y ya en el S.XIX se le agregó la levadura. Actualmente, según la legalización alemana, la cerveza debe elaborarse con malta, lúpulo, levadura y agua, lo que la hace una de las leyes alimentarias más antiguas del mundo.

 

 

El propósito principal de la Ley de la Pureza Alemana ha impedido que se agreguen aditivos a la cerveza, lo cual garantiza la calidad del producto. Aun así, muchos productores se han quejado de las limitantes que tienen para crear cerveza y abogan por la inclusión de más ingredientes naturales. Sin embargo, los puristas aseguran que la gran variedad de maltas y lúpulos que existen alrededor del mundo, son más que suficientes para crear una infinidad de variantes cerveceras.

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