Espuma de la cerveza

¿Cuánta espuma debe tener una cerveza?

La corona de la cerveza, como también se le llama a la espuma que genera esta bebida, es un elemento inconfundible. Sin embargo, es más compleja de lo que parece. Por eso, es importante saber cuánta espuma debe tener una cerveza con base en distintas variables.

Comencemos por el principio. En términos científicos, la espuma es una dispersión coloidal, es decir, consiste en dos fases. Una continua, líquida o dispersante; y una fase gaseosa dispersa que, en el caso de la cerveza, normalmente es CO2 y, en algunos casos, nitrógeno.

Desde el momento que abrimos una lata o botella de cerveza generamos un cambio de presión en el líquido. El CO2 escapa de éste por acción de la temperatura y el movimiento. Es justo cuando aparecen las burbujas, promovidas por partículas en la cerveza, como restos de lúpulos, y por la propia agitación.

Cervezas con espumas diferentes

Estilos cerveceros con distintos niveles de espuma.

¿Para qué sirve la espuma de la cerveza?

Sin duda es agradable a la vista admirar una buena corona. Además, protege a la cerveza, pues con la liberación de CO2 evita que se oxide. Pero el valor más significativo de la espuma como protección de la bebida ocurre durante el envasado. Cuando se llenan las botellas, latas o barriles se deposita lentamente el líquido desde el fondo del envase. Conforme asciende, la espuma desplaza al oxígeno para que se coloque finalmente la corona (corcholata) o tapa de la lata. A este proceso se le conoce como “cap on foam”.

Ni mucha ni poca

Pero ¿cuánta espuma debe tener una cerveza? De manera general, de 2 a 3 centímetros, donde el ideal son 2.5 cm. Sin embargo, las cervezas inglesas pueden mostrar una espuma de 1 cm o menos. Mientras que los estilos belgas y algunos alemanes dejan ver una espuma por arriba de 3 cm.

La cantidad y forma de la espuma se expresa en función de muchas variables. Por ejemplo, la temperatura de servicio, el gas utilizado para carbonatar, la forma del vaso y la manera de servir. También afectan la cantidad de alcohol y de proteína de las maltas, así como la temperatura de maceración y la calidad del hervor del mosto, entre otros. ¡Incluso la limpieza del vaso!

Ahora sí, elige el vaso adecuado al estilo cervecero que deseas probar, sirve tu bebida y mira cómo se forma la inconfundible corona de espuma.

 

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